Tanda de fallos de ambos bandos

A partir de esta fecha, sucedieron una serie de intentos fallidos de alcanzar el planeta rojo, tanto proyectos soviéticos como de la NASA. Algunos de estos fueron los primeros intentos de lanzar un orbitador, nave destinada a alcanzar una órbita estable alrededor de Marte, permitiendo así obtener muchos más datos.

El proceso para llevar una nave a una órbita marciana se puede resumir en tres grandes pasos:

  1. Realizar el lanzamiento desde la tierra y formar una órbita estable en esta llamada órbita de estacionamiento.
  2. Realizar maniobra de escape, en la cual la nave enciende sus motores para salir de la órbita terrestre y alcanzar una órbita heliocéntrica cuya trayectoria intercepte el planeta destino, Marte en este caso. En este punto se suelen hacer varias correcciones desde la Tierra para asegurar una trayectoria exacta.
  3. Una vez que la nave alcanza cierto punto cercano a Marte, debe comenzar a frenar (enciende motores en dirección opuesta al movimiento). De esta forma, la nave queda atrapada por la gravedad del planeta y así puede realizar las últimas maniobras para formar una órbita estable.

Todo comienza con las misiones soviéticas Mars-1969A y Mars-1969B (imagen principal) lanzadas el 27 de marzo y 2 de abril de 1969 respectivamente. Estas no fueron anunciadas oficialmente, pero se han identificado como sondas orbitadoras. La primera sufrió un mal funcionamiento de un rotor causando el incendio y posterior explosión de un motor 438 segundos después del lanzamiento. La segunda presentó el fallo de un motor que se apagó casi inmediatamente iniciado el lanzamiento, quedando los restantes 5 motores en funcionamiento, esto produjo la desestabilización de la nave que, luego de 25 segundos, quedó en posición completamente horizontal a una altura de 1 km. Lógicamente todos los motores se apagaron en este instante, por lo que la nave entera se estrelló a 3 km del lugar de lanzamiento.

El siguiente fue el turno de la NASA, con su Mariner-H, también conocido como Mariner 8, lanzado el 9 de mayo de 1971. Su misión era similar a la de los anteriores Mariner, es decir, realizar un sobrevuelo a Marte para tomar fotografías y registrar todos los datos posibles. Lamentablemente, 365 segundos luego del despegue, el cohete comenzó a oscilar y a caer fuera de control, esto causó que los motores se apagaran y la nave quedara en caída libre. Si bien la carga útil se separó del cohete, ambas partes regresaron a la atmósfera y cayeron en el océano atlántico a aproximadamente 1500 km del lugar de lanzamiento.

Por último, mencionaremos el caso de la misión soviética Cosmos 419. Destinada a ser una misión orbital de Marte, se lanzó el 10 de mayo, con la intención de ser el primer orbitador debido a la reciente falla del Mariner 8 antes visto. La nave logró alcanzar con éxito la órbita de estacionamiento, pero la siguiente etapa falló ya que un temporizador que debía iniciarla en los siguientes 1,5 segundos estaba programado erróneamente a 1.5 años. La órbita se deterioró y la nave volvió a entrar a la atmósfera dos días después. Su nombre se debe a una designación que los soviéticos le daban a sus naves que lograban alcanzar la órbita terrestre pero no podían pasar a la siguiente fase, quedando destinados a reentrar a la atmósfera eventualmente.